Frase de la Sierva de Dios

Confianza en la Santísima Virgen María

Autora: Hna. Rosario Cano, MSCGpe
INTRODUCCIÓN

María, “Una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso, la Bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, se entiende de manera que nada quite ni agregue a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador.” (L.G. 62)

La confianza en la intercesión de la Virgen María en nuestra vida cotidiana y a favor de la Iglesia Universal, nos viene precisamente de la misma confianza que ella experimentó en Dios al ser elegida y llamada para ser la Madre del Redentor, así ella, en su experiencia de confianza y de fe en la elección divina sobre su persona en bien de la humanidad, nos da la pauta para ser a la vez, como ella, confiados en la amorosa providencia de Dios en nuestras vidas y se constituye en guía, modelo y maestra de la confianza en Dios.

De ahí la importancia de conocer y de profundizar más en nuestra experiencia de fe y de confianza en Dios por mediación de María, quien ahora ya asunta al Cielo, juntamente con su Hijo Jesucristo sigue intercediendo por cada uno de sus hijos en este caminar temporal hacia la casa del Padre.

De este modo, se puede decir que es un rasgo característico en la vida de los cristianos y de los santos, el ser filiales devotos de la Madre de Cristo, ya que la devoción a ella nos asegura el camino al Hijo y por ende al Reino Celestial. Así, iremos reflexionando en la vida de la Sierva de Dios María Amada del Niño Jesús, algunas de sus experiencias de confianza en la Virgen María, como un modelo a seguir para todos los fieles cristianos que quieran crecer en la confianza a Dios por manos de María.

Experiencia personal de la S. D. María Amada

Refiriéndose a la estancia en casa de su abuelo materno narra algunas impresiones que tuvo al ver la imagen de la Virgen de Zapopan, dice: “Me parece que en este lugar cumplí los seis años y por este tiempo recuerdo haber conocido y amado a la Santísima Virgen. Mi abuelo era devotísimo de la Santísima Virgen de Zapopan. Tenía una igual a la original en un gran nicho. Mi pobre persona pasaba largos ratos, frente a aquella imagen. La contemplaba detenidamente; su cara, sus manos, cabellera, etc. ¡me parecía hermosa!, más ¿por qué la tenían encerrada? ¿estaba viva? ¿de dónde había venido? Unas cosas me respondían a otras guardaban silencio. Me dijeron que se le llevaban flores; esto fue para mí todo un mandato y cuantas flores recogía eran para ella.” (C.C., p. 6-7)
Su padre fue alguien que marcó su vida con sus consejos y su cercanía, de los cuales ella tomaba todo como mandato a obedecer, convencida de la verdad de las palabras y consejos que él le daba: “Mucho nos habló papá, también de la Santísima Virgen y de la manera de imitarla. En especial papá me dijo, que nunca se adornaba, que ella no era vanidosa, etc., que las mujeres que esto les gustaba, no imitaban a la Santísima Virgen, parece que todo esto se grabó en mi alma con fuego. Sentí grande odio por los adornos y demás composturas que usan las jóvenes. Me sentía feliz y en el colmo de la dicha con un solo vestido. Los moños, aretes, anillos, me quemaban y el traerlos, me atormentaba.” (C.C., p. 15)
Estando ya en el convento, al vivir una experiencia de la presencia del Maligno, ella afianzó más su confianza por manos de María para vencer al enemigo: “Al principio estas cosas me impresionaban; pero bien pronto el Señor, que no me dejaba sola, me hacía dormir y el demonio se quedaba en su fatiga. Sólo una vez, momentos después del toque de las cinco de la mañana, noté pasos en la pieza, no hice caso, creí ser figuración; bien pronto fueron estos muy marcados (la hermana que dormía en el mismo cuarto, asustada dijo quién andaba, entonces creí) y con un ruido particular, parecía que con grandes uñas, rayaban el piso al andar. Al sentir se me acercaba cada vez más, lo valiente se me acababa; invoqué a Jesús y a María Santísima, prendí en el momento luz; el demonio había desaparecido o como se diga.” (C.C., p. 157-158)
En cuanto a su vida espiritual ella misma experimenta el camino de confianza en el Corazón de Jesús y en la Santísima Virgen, por la que el Espíritu la fue llevando: “Soy feliz por ignorar mi camino; jamás me he preocupado por saber por dónde voy y cómo soy llevada por Nuestro Señor y por aquéllos que ocupan su lugar. Sin embargo, no puedo negar, que el Señor me ha concedido luces sobre mi caminito y, en ciertas ocasiones, me ha instruido sobre el particular; lo que se puede reducir a lo siguiente: este caminito es el de la infancia espiritual (ese hacerme niña por virtud; esa pequeñez de espíritu que tanto ama y consuela su Corazón Divino), en brazos del buen Jesús y de la Santísima Virgen, con una confianza absoluta y un abandono total; entregamiento a la justicia y misericordia de su Corazón, amor en la inmolación y anonadamiento, para honrar su vida Eucarística.” (C.C., p. 138)
Su confianza en la intercesión de la Madre de Dios fue creciendo en medio de las pruebas que experimentó también en relación a la Obra que el Corazón de Jesús le pidió: “Mi alma padecía espantosas penas interiores, obscuridades, dudas, temores. El mismo día 19 la Santísima Virgen de Guadalupe me las quitó, e infundió en mi alma una íntima confianza y seguridad de que esta Obra seguiría adelante, protegida por su divino Hijo y por Ella, como se ha cumplido al pie de la letra.” (D.E., Pág. 31)

La Sierva de Dios nos invita a vivir esa confianza

Aquellas recomendaciones o consejos que daba nuestra querida Fundadora a sus hijas, a través de sus cartas, bien podemos hoy hacerlas nuestras, para crecer como ella lo hizo, en la confianza filial hacia nuestra Madre del Cielo:

“Jamás desconfíes de que tu papá te dará el permiso. Acude al cielo, el Señor que te ha escogido, mira que todo lo puede, la Virgen Santísima lo mismo. Hazle una promesa a Nuestra Señora del Sagrado Corazón y reza todos los días el Acordaos y La Coronita.

En tus sufrimientos no estás sola, mira que muy cerca de ti palpita el corazón de tu buena madre, que tanto anhela que consigas lo que deseas; el corazón de tu hermana que tanto se interesa por ti y el corazón de tus maestras que también tanto se interesan por tu alma.” (C.E., 26 a de Febrero de 1948)

“Sin duda mis pobres oraciones, no llegan al cielo por la intención de Usted, pues por lo que veo, se encuentra Usted en la misma situación, lo cuál no me desanima, sino por el contrario, le ofrezco de todo corazón seguir pidiendo al Corazón de Jesús y a la Santísima Virgen por el remedio de la necesidad que Usted y yo sabemos.” (C.E., 21 de Abril de 1948)

“Me da mucho gusto que haya hecho con los ancianos toda la ceremonia de la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen; que éste sea su grandísimo pendiente: fomentar en ellos un grande espíritu cristiano y disponerlos y prepararlos para la muerte; no escatime ningún sacrificio, ni ninguna nada, para acercar al Corazón Amantísimo de Jesús a esas almas, al menos al fin de su vida.” (C.E., 20 de agosto de 1949)

“Esté segurísima que en el Corazón de Jesús nos encontraremos siempre, en ese Corazón no hay ausencias, ni distancias y bien comprendo que para ustedes debe ser bastante duro que, apenas abriendo los ojos a la vida religiosa, tuviera que ir por orden de la santa obediencia, a esa inmensa distancia, donde está; es natural, que muchas veces se sienta tan sola y tan sin aptitudes para desempeñar, todo lo que la obediencia le ha confiado. El Corazón de Jesús no la abandonará, ni la Santísima Virgen. Usted sea humilde, reconozca su nada, confíe inmensamente en el Corazón divino y en su Madre Santísima y siempre le irá bien, Ellos harán lo que usted no sabe, le darán luz, la sostendrán, serán su consuelo y por este medio dará mucha gloria al Corazón de Jesús.” (C.E., 11 de septiembre de 1949)

“Siento verdadera pena le haya dado el ataque en el tren y además grandísimo consuelo porque sin duda la gracia de su curación completa se la reservaba la Santísima Virgen de Fátima; vamos a pedir en ésta con gran confianza y publicaremos el milagro, pues ella sabe muy bien la grande necesidad que tenemos de tener salud para trabajar por la gloria de su divino Hijo.” (C.E., 28 de septiembre de 1949)

“En esas horas de lucha y tentación, vuelva confiada y segura sus ojos a la Virgen Santísima y esté segura que no la abandonará. Tenga presente y créalo, que Ellos la quieren santa y no la abandonarán en la lucha y combate, estarán con usted, pero usted de su parte, sea fiel y generosa en no negarles nada.” (C.E., 3 de octubre de 1949)

“Mi buena hijita, si se siente en tinieblas, a obscuras y sin luz; bien, muy bien que se vuelva a la Santísima Virgen, le dé su mano y de ella jamás se suelte. No está huérfana, tiene, es cierto, un Padre amoroso y una Madre como ninguna.” (C.E., 17 de 1936)

“La ciencia del amor se la enseñará Aquel que es Amor. Sea humilde y pequeña y aprenderá esa ciencia divina. Aproveche también esos consuelos para caminar más y más rápido en el camino de la perfección y haga acopio de fuerzas para los días de lucha, sequedad y combate.
En sus tentaciones: gran desconfianza de Ud. misma, suma confianza en Dios. Tránquese bien por dentro, con la oración, mortificación y humildad y añada además el no hacer caso y siga, siga luchando por amor, unida al Amor, jamás sola. No deje jamás tampoco a la Santísima Virgen y a su buen Ángel.” (C.E., 12 de Enero de 1937)

“Usted déjese con absoluta confianza en Dios, en manos de este Buen Padre y de la Santísima Virgen y de su pobre Congregación, sin preocuparse de otra cosa que de hacer la Divina Voluntad y de amar sin medida al Divino Corazón.” (C.E., 14 de Octubre de 1945)

“Usted obre siempre con la desconfianza en sí misma pero puesta toda su confianza en Dios y en la Santísima Virgen.” (C.E., 30 de Octubre de 1945)

“Dese cuenta cuán bueno y dulce es el Señor que viendo la debilidad de sus pequeños hijos, los prepara muchas veces con dulzuras, el cáliz de amargura que muchas veces les va hacer probar. Después de los días de paz interior, le envía días de tribulación.
Ternuras del Señor, para preparar a su alma, para vivir más unida a él. Súfralas con paciencia, desconfiando de Ud. misma, ponga su confianza en el Señor, abandónese a su misericordia y a su amor, entréguese en manos de la Santísima Virgen, para que ella la lleve al Corazón de Jesús, y espere pacientemente la divina voluntad, a su tiempo dará a su alma la luz y el consuelo.” (C.E., 16 de Febrero de 1946)

“Viva de confianza y de amor, de abandono y sacrificio, el Corazón de Jesús hará en su alma grandes cosas; pero no sola, siempre unida a la Virgen Santísima nuestra Madre.” (C.E., lº. de Marzo de 1946)

REFLEXIÓN

Después de haber leído y reflexionado en los textos anteriores, comentemos las siguientes preguntas:

1. ¿La Santísima Virgen María en qué momentos de su vida experimentó una profunda confianza en Dios? ¿Cómo la expresó?
2. ¿Cómo creció y cómo se afianzó en la Sierva de Dios María Amada, la confianza en la Santísima Virgen?
3. ¿Cómo has experimentado que ha crecido tu confianza en Dios por mediación de la Santísima Virgen? ¿Puedes compartir algún hecho de tu vida en el cuál hayas experimentado de manera especial la ayuda de nuestra Madre?
4. ¿Cómo vivimos la confianza en la Santísima Virgen María en los acontecimientos de hoy, en nuestra familia, grupo parroquial o comunidad?

Actividades de conclusión:
* Realizar de manera personal, familiar o comunitariamente, un mapa mental o un dibujo en el que expresemos cómo hemos experimentado la confianza en Dios por mediación de María.
* Proponernos realizar tres acciones para fomentar la confianza en nuestra Madre:
1. A nivel personal:
2. A nivel familiar:
3. A nivel apostólico:

Fuente: Escritos de la Sierva de Dios María Amada

Oración para su Canonización

Padre Celestial, que te complaces en adornar a tus santos y elegidos con las virtudes de tu Divino Hijo y quisiste abrasar en el fuego de Amor de su Corazón y en el celo ardiente por extender su Reinado a tu hija María Amada y lo manifestaste en su amor hacia los pobres y desamparados; te pedimos la gracia de imitar su ejemplo y para mayor gloria tuya y bien de la Iglesia sea elevada al honor de los altares. Te lo pedimos por Santa María de Guadalupe y los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén.

Oración para su Intercesión

Padre misericordioso, que elegiste a tu hija María Amada, para que abrasada en el amor de Jesucristo, tu Hijo y, llena de celo por la extensión del Reino de amor de su Corazón, se preocupara toda su vida por los que sufren, en especial por los más pobres y desamparados; te pedimos que por su intercesión, nos concedas la gracia que con fe solicitamos… (se hace la petición). Te agradecemos todos los dones que le has concedido y aquellos que por su medio quieras concedernos. Escucha piadoso nuestras súplicas y haznos conocer tu voluntad, por Santa María de Guadalupe y los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío!