Frase de la Sierva de Dios

Importancia e Historia

1. ¿Por qué se le llama Casa Madre?

Las razones por las que se le dio este título y que permanece con el tiempo, son muchas, entre las cuales destacan las siguientes, además de ser un lugar muy querido por todas las MSCGpe y por tantas personas que nos han acompañado en nuestro caminar a través de casi un siglo.

● Porque aquí vivió nuestra Madre Fundadora desde 1943 hasta su pascua eterna, acaecida en 1967.
● Porque de esta casa, nuestra Madre enviaba a las hermanas a sus respectivas comunidades y hacía nuevas fundaciones; dando ánimo, sabios consejos y su maternal bendición, a las hermanas que iban a los nuevos destinos; asimismo las recibía cada vez que venían de sus comunidades a descansar, resolver sus dificultades, hacer ejercicios espirituales, visitar a sus familiares o a retroalimentar su formación académica y religiosa.
● Porque es la casa de todas las MSCGpe en la que respiramos nuestra herencia congregacional: la espiritualidad y enseñanzas de la Sierva de Dios María Amada del Niño Jesús; la historia forjada por la vida de nuestra Madre y de tantas hermanas que nos precedieron; la acogida fraterna que sigue generando vida de fe y haciendo historia para las nuevas generaciones y las venideras.
● Porque fue la primera casa propia de la Congregación, ya que en todas las casas por las que fueron pasando en el centro de Azcapotzalco, pagaban renta o recibían apoyo de personas generosas.

2. Algo de historia que contar.

Se le comenzó a llamar Casa Madre desde el año 1936, cuando el número de hermanas había crecido y ya eran 38 las jóvenes que daban fuerza a la naciente fundación, de tal manera que se hacía cada vez más notoria su presencia y con mayor facilidad podían ser descubiertas por las autoridades civiles como comunidad religiosa, blanco importante en la persecución callista. Por tal motivo la Madre María Amada del Niño Jesús decidió fundar otras dos comunidades en el mismo centro de Azcapotzalco: una en la calle de San Marcos No. 4 (hoy 24) y otra en la Calle de San Simón, también No. 4; en las cuales atenderían dos internados: uno para niñas y otro para niños, respectivamente. La Madre, junto con otro grupo de hermanas continuarían en la casa de Belisario Domínguez, de la que saldrán otras fundaciones a diferentes lugares de la República Mexicana, la primera fuera de la Ciudad fue la de Durango, Dgo., en el mismo año de 1936.

Hacia 1941 se puso la primera piedra de la actual Casa Madre, ocupando parte del terreno que regaló el Sr. Fortunato Carraro, al R. P. Teodosio Martínez para que se edificara, tanto el seminario de los Misioneros del Sagrado Corazón y de Santa María de Guadalupe, -fundados en 1938-, como la casa de las Misioneras; ambas obras fueron construidas simultáneamente, contiguas una de la otra.

A principios de 1941, el Sr. Catarino Sánchez Muñoz, hermano de la Sierva de Dios, abandonó su tierra natal y sus proyectos personales para trasladarse a la Capital y dedicarse por completo a apoyar a su hermana María Amada del Niño Jesús, en todo lo que materialmente pudiera hacer por la Obra del Corazón de Jesús, ya que así le llamaban a las dos fundaciones de mujeres y varones. Él fue quien emprendió, dirigió y trabajó arduamente en la gran tarea de construir estas dos casas para las Congregaciones hermanas, ayudado de varios de los jóvenes seminaristas y de las hermanas, quienes colaboraron con gran dedicación a pesar del cansancio e inexperiencia. Nuestro Tío Catarino, (como le llamamos con cariño y gratitud), también les enseñó a realizar varias tareas, como la del corte y pegado de azulejos en la cocina y corredores, espacios que decoraron hermosamente con desperdicios de materiales utilizados en la construcción del Palacio de Bellas Artes.

Finalmente en 1943 la comunidad se traslada a este nuevo domicilio, el que se encontraba todavía en obra negra, sin ventanas ni puertas, únicamente las paredes para resguardarse del viento y del frío. El jardín de la nueva Comunidad fue dirigido por la Madre María Amada del Niño Jesús y, junto con ella, las jóvenes hermanas trabajaron con azadón y machete para arrancar la maleza, remover la tierra, plantar nuevas especies y embellecer la casa.

La obra se llevó a cabo poco a poco, conforme lo permitían los escasos recursos económicos y en cuanto lo exigía el creciente número de hermanas que seguían ingresando a la Congregación; al igual que los seminaristas quienes por su parte también seguían creciendo.

En esta casa, como en la anterior Casa Madre de Belisario Domínguez, recibieron la formación inicial varias generaciones de hermanas, pues no había casas especiales para el noviciado ni el postulantado. La Maestra de formación fue por muchos años la misma Sierva de Dios. Así mismo, una parte de esta casa se convertía en colegio durante el día y por la noche en dormitorio para las hermanas, ya que no contaban con un local independiente para impartir clases a los niños de la colonia. Aquí tuvo su origen el Colegio María Regina que actualmente se ubica en la Av. Encarnación Ortiz, de la misma Colonia.

Después de la muerte de nuestra Madre Fundadora, el Gobierno General de la Congregación continuó viviendo en la Casa Madre, siendo residencia de las Superioras Generales y los respectivos Consejos, que le sucedieron hasta 1990; año en que la sede del Gobierno General de la Congregación se traslada a la Av. Azcapotzalco 737; a partir de ese año hasta la fecha, ahí se ubica la casa donde residen, la cual es conocida como Casa General.

Toda la casa, en su sencillez y sobriedad, encierra y transpira la vida convertida en historia, espíritu y devoción, pero hay espacios especialmente importantes porque en ellos se condensan todos estos elementos formando un ambiente propicio para el encuentro trascendental con Dios, que nos proporciona, tanto conocimientos profundos como una experiencia vital transformante.

Nuestra Casa cuenta con espacios de especial importancia: Capilla de la Comunidad, Estancia de la SD María Amada del Niño Jesús, Oratorio y Archivo Histórico de la Sierva de Dios María Amada del Niño Jesús.

Oración para su Canonización

Padre Celestial, que te complaces en adornar a tus santos y elegidos con las virtudes de tu Divino Hijo y quisiste abrasar en el fuego de Amor de su Corazón y en el celo ardiente por extender su Reinado a tu hija María Amada y lo manifestaste en su amor hacia los pobres y desamparados; te pedimos la gracia de imitar su ejemplo y para mayor gloria tuya y bien de la Iglesia sea elevada al honor de los altares. Te lo pedimos por Santa María de Guadalupe y los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén.

Oración para su Intercesión

Padre misericordioso, que elegiste a tu hija María Amada, para que abrasada en el amor de Jesucristo, tu Hijo y, llena de celo por la extensión del Reino de amor de su Corazón, se preocupara toda su vida por los que sufren, en especial por los más pobres y desamparados; te pedimos que por su intercesión, nos concedas la gracia que con fe solicitamos… (se hace la petición). Te agradecemos todos los dones que le has concedido y aquellos que por su medio quieras concedernos. Escucha piadoso nuestras súplicas y haznos conocer tu voluntad, por Santa María de Guadalupe y los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío!