Frase de la Sierva de Dios

Misal Asamblea Eucarística, Abril 2015

Autora: Hna. Felícitas Valle, MSCGpe
CONSAGRADA POR LOS CONSAGRADOS

La Madre María Amada, desde joven respondió al llamado a la vida consagrada, mediante profesión de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, por amor al Reino de los cielos. Ingresó a la Orden del Verbo Encarnado y del Santísimo Sacramento, a la edad de 17 años, en 1913, en Mascota, Jal. Desde novicia manifestó con hechos y palabras, gran claridad y firmeza en su vocación, como se lee en sus escritos: “Conocí una vez más mi camino y lo que mi Jesús quería de mí. Entendí que el trabajo que me correspondía, era ser muy fiel al Señor y no negarle nada de cuanto me pidiera. Mi vocación estaba definida: Amar al Corazón de Jesús hasta morir de amor”.
Hizo sus votos religiosos el día 1 de enero de 1919. En distintas ocasiones experimentó que el Corazón de Jesús le pedía que se entregara a Él como víctima por los sacerdotes y personas consagradas, con expresiones como: “Consuela mi Corazón tan ultrajado y tan mal correspondido, en especial de las almas a Mí Consagradas”. Y en respuesta, la Sierva de Dios hizo de su vida una entrega continua por la salvación de todos los hombres, especialmente por los sacerdotes y personas consagradas, como escribe: “Me entregué a mi Jesús en el dolor, para que Él sea amado, glorificado y servido, en especial de las almas a Él consagradas. ¡Que se haga su voluntad y no la mía!
Reflexión: En este Año de la Vida Consagrada, declarado por S. S. el Papa Francisco, (20 de noviembre del 2014 a 2 de febrero de 2016), ¿cómo me puedo poner al unísono con esta celebración de la Iglesia? ¿Qué hago por los consagrados y consagradas? ¿Puedo hacer algo más? ¿Qué me dice el ejemplo de la Sierva de Dios María Amada? ¿Cómo puedo seguir su ejemplo desde la vocación específica a la que Dios me llamó?

Oración para su Canonización

Padre Celestial, que te complaces en adornar a tus santos y elegidos con las virtudes de tu Divino Hijo y quisiste abrasar en el fuego de Amor de su Corazón y en el celo ardiente por extender su Reinado a tu hija María Amada y lo manifestaste en su amor hacia los pobres y desamparados; te pedimos la gracia de imitar su ejemplo y para mayor gloria tuya y bien de la Iglesia sea elevada al honor de los altares. Te lo pedimos por Santa María de Guadalupe y los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén.

Oración para su Intercesión

Padre misericordioso, que elegiste a tu hija María Amada, para que abrasada en el amor de Jesucristo, tu Hijo y, llena de celo por la extensión del Reino de amor de su Corazón, se preocupara toda su vida por los que sufren, en especial por los más pobres y desamparados; te pedimos que por su intercesión, nos concedas la gracia que con fe solicitamos… (se hace la petición). Te agradecemos todos los dones que le has concedido y aquellos que por su medio quieras concedernos. Escucha piadoso nuestras súplicas y haznos conocer tu voluntad, por Santa María de Guadalupe y los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío!